
La semana pasada estaba desayunando en una cafetería, cuando de repente escuché en la mesa de al lado a dos chicos. Uno le decía al otro «tío, no mereces comerte ese desayuno, si al menos hubieses salido correr o algo…» a lo que su amigo respondió con una mirada confusa, como cuando no sabes realmente que has hecho mal.
No sé si os habrá pasado alguna vez, a mí me inspiro a escribir este post.
Por cierto, no os lo he dicho pero el amigo de este chico se había pedido un desayuno al estilo americano. Pensando en esta situación mientras escribo en la cafetería, se me ha antojado uno de estos desayunos aunque tocara otro día por aquí no los tienen.
El merecimiento y la comida

Las personas aprendemos reglas, algo así como ideas sobre el funcionamiento de las cosas en nuestro entorno.
Sí nos vamos al ejemplo del principio, la regla aprendida sería algo así como, determinada comida hay que merecerla, si no la mereces, no deberías consumirla. Para merecer determinado tipo de comida hay que hacer algo, cómo haber trabajado, haber hecho deporte etc.
Sí la persona ha aprendido, esta regla, el cumplimiento o incumplimiento de la misma se asociara con emociones agradables si se cumple o desagradables si no se cumple.
También puede haber ideas que se añadan a la regla como si comes sin merecerlo eres… o serás … rellena el hueco con algo que te resulte desagradable.
El problema de las reglas cuando se meten dentro del plato

Las reglas tienen un problema. Son rígidas, no sé adaptan.
A la regla no le importan los detalles particulares de la situación como por ejemplo ; si tienes o no tienes hambre, lo que te apetece o no en ese momento, si te encuentras en casa o de viaje con tus amigos/as…la regla es la regla.
Esto en relación a la comida puede resultar un problema. Ya que, nos complicará adecuar lo que comemos a nuestra circunstancia vital del momento. Lo cual es vital a la hora de comer.
Por otro lado nos hará sentir mal si comemos en una circunstancia que rompa la regla, con lo que puedes empezar a restringirte o a comer y sentirte culpable si no has cumplido con la norma.
Que ocurre si comes y sientes culpa

Sentirte culpable, después de comer puede conllevar que comer en base a tus apetitos se vuelva algo a evitar. De forma que progresivamente, el comer este regulado por normas estrictas, donde no haya cabida para el contacto contigo mismo/a.
Que ocurre si no comes y te restringes
Una vez la culpabilidad, deriva en que evites comer lo que quieras o la cantidad que te apetezca. La evitación de ciertos alimentos o su restricción puede llevar a que con el tiempo aparezcan patrones que empiecen a afectar a tu vida.
Las reglas no son el enemigo pero…

Las reglas no son el enemigo, sin embargo pueden serlo si no tenemos en cuenta nuestras necesidades o el entorno en el que nos encontramos.
Por ello lo ideal es combinar reglas que te ayuden a comer de manera equilibrada con poder estar en contacto contigo mismo/a para observar cuando quieres seguir la rutina de tu día a día basada en reglas y cuando puede ser relevante atender a tu cuerpo y sus necesidades, pudiendo combinar las reglas con las circunstancias particulares del momento, creando así un encaje flexible.
No tienes que merecer comer, eso te torturara, no tienes que compensar lo que comes, eso te esclavizara.
Una recomendación, observa tus reglas y las de los demás.
Para darte cuenta de las reglas propias o las de tus amigos o familia, puedes prestar atención a verbalizaciones que indican mandato. Verbalizaciones como debería, tendría, es necesario que o bien formulaciones condicionales como por ejemplo si no hago x, no puedo permitirme y.
Si puedes observar tus reglas y las de los otros será más sencillo que puedas tomar conciencia de que no son leyes a seguir sin rechistar , son guías que te pueden ayudar , atajos mentales para no pensar a lo largo de tu rutina, sin embargo no cuestionarlas o distanciarte de ellas puede llevarte a ser un tirano/a contigo mismo/a.Nos vemos en el próximo post, cualquier comentario es bienvenido.

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